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¡No desperdicio de comida! Hazte un coddle.

¡No desperdicio de comida! Hazte un coddle.

¡No desperdicio de comida! Hazte un coddle.

El no desperdicio de comida es fácil de conseguir, si sabes alguna receta ingeniosa. ¿Tienes la nevera con restos de comida en buen estado? Hazte un “coddle” y no tires nada.

“Desperdiciar comida es un pecado” decían las abuelas. Hoy asumimos que es un error de gestión de los recursos, especialmente de los que nos quedan en el bolsillo a final de mes. Una tendencia que se ha traducido en movimientos como el “Zero waste” y en la creación de aplicaciones como el “Too good to go”.

En Irlanda tienen trucos o costumbres que racionalizan los fondos de nevera. Un plato como el Coddle es una muestra de ello. Tradicionalmente se consume el jueves, porque el viernes no se comía carne. En otras zonas celtas como en Liverpool por ejemplo, los lunes se hacía el “scouse”. Fundamentalmente es el mismo plato, con el mismo espíritu de no desperdiciar los restos.

El principio es bien sencillo: trozos de bacon, alguna salchicha, tres zanahorias, unas alas de pollo, cuatro patatas o la mitad de una col, todo vale para hacer un coddle. Las sobras producto de un mal cálculo de las necesidades, van a ir a parar a una gran olla con agua hirviendo.

En la imagen tienes lo que se nos quedó en la despensa: cebolla, puerros, zanahorias, patatas un taquito de bacon y una botifarra. Añadimos un poco de tomillo por aquello de darle color y perfume al plato. Antes de ponerte a hacer esta receta, no vayas a comprar, mira qué hay en tu nevera que puedas aprovechar.

No desperdicio de comida, ¿te quieres apuntar? Echa mano del coddle.

Otra ventaja de hacer este plato es que nunca saldrá igual, porque los ingredientes siempre son diferentes. Además, no hacen falta grandes dotes de cocina. Por tanto los jóvenes adictos al no desperdicio de comida pero inexpertos en la cocina, pueden cambiar la rutina “pasta-arroz-pasta” sin problema.

Un ingrediente básico: la manteca de cerdo. Sirve para rehogar y hacer dorar los ingredientes que hayas recogido de tu nevera. Un trozo de carne, unas patatas, un nabo, un cuarto de pollo, todo vale. En el fondo de la olla, pones dos cucharadas soperas de manteca de cerdo. La dejas fundir y haces dorar la carne y todo lo demás.

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Último paso: añade agua fría y el tomillo o la especia que quieras y, llévalo a ebullición. Los tiempos de cocción de los diferentes ingrediente no importa. La patata por ejemplo necesitará menos tiempo que la zanahoria, pero por esa razón, se irá deshaciendo y espesando el caldo.

Una vez el coddle está listo veamos como servirlo. La más auténtica es presentarlo en una bandeja con el caldo incluido y mojar pan. Pero puedes inventar otras opciones. Un ejemplo: colar el caldo que puedes congelar y reutilizar más tarde y comerte los ingredientes con alguna salsa que te guste.

¡Únete al “no desperdicio de comida” haciendo un coddle y, disfruta con amigos y familia de un plato tradicional irlandés buenísimo!

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